La alimentación sana

El nuevo concepto de alimentación sana

En esta entrada vamos a comentar sobre la alimentación sana. Hoy día, podemos decir que la preocupación por adecuar la alimentación a la salud es algo ligado a las sociedades opulentas. Antiguamente, la única preocupación era poder alimentarse, sin tener en cuenta cómo afectaban al cuerpo los diversos alimentos.

Superada la fase de supervivencia, nos podemos permitir contemplar la alimentación de otro modo. Nos interesamos e informamos sobre los componentes de cada alimento y el impacto que tiene sobre la persona al ingerirlo; todo ello con la finalidad de cuidar nuestra salud.

Implementar los conocimientos sobre nutrición que vamos adquiriendo, siempre va acompañado de prestar atención al alimento y realizar pequeños sacrificios al evitar tomar algún alimento, o tomar muy poca cantidad del mismo.

Debido a que no existe un solo alimento que aporte todos los nutrientes, debemos realizar la tarea de combinar diferentes alimentos para lograr una correcta nutrición.

Los alimentos cumplen dos funciones. La primera de ellas es la de proporcionar energía al organismo. La segunda es la de aportar determinados elementos sin los cuales el organismo tendría carencias que provocarían anomalías en su funcionamiento, pudiendo provocar enfermedades.

Los grupos de alimentos

Los alimentos aportan diversos elementos al organismo. Unos aportan energía, otros tienen una función plástica y reparadora y otros de tipo reguladora.

De acuerdo con las diversas funciones realizadas, se establece una clasificación de los alimentos en siete grupos:

1.-Lácteos: yogurt, queso, leche, kéfir

2.-Pescados, huevos y carnes

3.-Patatas, legumbres y frutos secos

4.-Verduras y hortalizas

5.-Frutas

6.-Cereales y azúcares

7.-Aceites y grasas

La correcta alimentación consiste en combinar adecuadamente alimentos de cada grupo. En este punto, interviene la cultura gastronómica para proporcionarnos un consumo apetecible de los alimentos..

Las diferentes escuelas de la alimentación

Lo indicado sobre la correcta combinación de los alimentos de los siete grupos señalados valdría para lo que definiríamos como alimentación tradicional. Sin embargo, a lo largo del tiempo se han desarrollado diferentes escuelas que contemplan la alimentación de un modo diferente al tradicional.

La escuela vegetariana

El vegetarianismo evita la ingestión de carnes y pescados. Normalmente, esta alimentación es ovo-lacto-vegetariana ya que incluyen en la dieta ovoproductos, leche y derivados.

Las motivaciones para seguir una alimentación vegetariana pueden derivarse del deseo de tomar una alimentación más saludable, o bien de cuestiones éticas. Ambas motivaciones se conseguirían evitando el consumo de animales.

La escuela vegana

El veganismo puede ser considerado como un vegetarianismo estricto. Elimina de la dieta vegetariana la leche y sus derivados, los huevos y la miel.

Las personas veganas llevan una filosofía de vida que incluye evitar el consumo o la utilización de elementos o servicios relacionados con animales; por ejemplo evitan el uso de la lana, el cuero o servicios prestados por animales como el transporte.

La escuela macrobiótica

La macrobiótica define una manera de comer basada en el principio de equilibrio del Yin y el Yang. Fue desarrollada por el filósofo japonés George Ohsawa hacia 1930, a partir de las teorías del médico Sagen Ishizuka.

Los principios básicos de la alimentación macrobiótica son los siguientes:

  •  Comer únicamente cuando se tiene hambre y sólo la cantidad necesaria. Evitar obtener placer con la comida.
  • Consumir alimentos cercanos y de temporada.
  • Los alimentos se clasifican en alimentos Yin y en alimentos Yang y, dentro de cada clasificación, se agrupan gradualmente desde Yin o Yang extremos hasta ligeramente Yin o Yang que serían los más equilibrados y los que hay que consumir más.
  • Los alimentos deben contar con la mínima manipulación y haber sido cultivados de forma ecológica, sin abonos ni productos químicos, etc.
  • Los productos animales son escasos o inexistentes en la alimentación macrobiótica. Podrían tomarse pescados o carnes carenes de intervención humana en su crianza (algún producto de la caza o de la pesca, siempre que no fueran demasiado Yin o Yang).
  • Todo alimento debe ser cocinado. Si se toma crudo, debe ser ingerido con una profusa masticación.
  • Masticación: en la alimentación macrobiótica se recomienda masticar 50 veces cada bocado para obtener del mismo toda la energía, elementos sobre los que la ciencia actual no dispone de medios para identificar ni medir.

Existen numerosos testimonios de personas que cambiaron a la alimentación macrobiótica. En general, coinciden en sentirse con una energía de la que no disponían cuando tomaban la alimentación tradicional.